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domingo, 29 de noviembre de 2009

ESPACIO Y PERCEPCION


Cada día cuando me asomo a la ventana y observo, veo el lugar en el que vivo quieto e inmutable. Asimismo observo el sol ascender en el horizonte, para luego volver a ocultarse.
De acuerdo con esos datos que asoman a mi percepción de los que soy consciente, deduzco que resido en un lugar plano y que el sol se mueve.
La idea de que el mundo es redondo, que gira alrededor del sol, es una información que he obtenido por la educación, que es aceptada por mi mente, aunque contradiga mi percepción.
Eso ubica mi perspectiva desde otra posición, anexiono lo que percibo, con la información que poseo, generando una visión o esquema mas amplio de lo que mi percepción alcanza.
Me da una idea global de una información parcial desde mi perspectiva personal.
Para tener una visión real de la situación debería poder salir del sistema(supongo que con una nave espacial) y tener una perspectiva desde el espacio de la redondez del mundo y de su ubicación.
La observacion es objetiva, la información que lo complementa subjetiva. Siempre damos por supuesto que determinada información es verídica y asumimos que la una complementa a la otra, aunque no podamos verificarla directamente.
Así como alguien pensó y un día viajo al espacio exterior y todos creímos lo por él percibido, lo demostró con sus calculo,fotografías y imagenes almacenadas en memorias.
El ego se mueve dentro de lo objetivo y aplica lo subjetivo para adecuar la información y rellenar los huecos de información vacíos.
No puedes evaluar un sistema de creencias demente desde su interior. Su campo de acción impide esa posibilidad. Lo único que puedes hacer es salirte de él, examinarlo desde una perspectiva de cordura y notar la diferencia.
Salir del ego-sistema es salir del espacio- tiempo.
Es fácil de describir como se sale del planeta y se observa desde el exterior.
Es imposible describir el proceso de detener el tiempo y suprimir el espacio.
Todo viene asociado con las estructuras de la memoria.
Existen dos tipos de memorias.
MEMORIA COLECTIVA.
RECUERDOS PERSONALES.
La primera opera desde seis puntos de conexion o anclajes, cuatro laterales, , frontal y posterior, que enlazan entre si, todos los elementos que la componen formando estructuras tridimensionales.
La segunda esta formada por múltiples lineas que enlazan todos nuestros recuerdos, en forma de asociaciones aleatorias que vinculan unos efectos con otros.
Salir del Espacio-Tiempo requiere la neutralización de los recuerdos. Es como si mis recuerdos dejaran de tener vinculacion conmigo.
La identidad-ego desparece, la mente adquiere una claridad absoluta, los conceptos de lugar desaparecen, tengo conciencia de que Soy, pero de donde estoy no, asimismo esa pregunta ha desaparecido.
Salir del Espacio-Tiempo es salir de determinados procesos mentales de interpretacion-juicio.
Los cuales no nos permiten ser la realidad-verdad, sino tan solo estar en la interpretacion-alteracion de dicha verdad.

domingo, 8 de noviembre de 2009

TIEMPO REAL O ILUSORIO


Tenemos que remontarnos a la Edad Antigua para encontrar las primeras reflexiones humanas sobre el tiempo. Platón dice que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad. Refleja el debate de la época entre el tiempo subjetivo (el de cada persona), el tiempo objetivo (cronos o duración de los acontecimientos), y el concepto de eternidad (tiempo inmortal y divino, sin principio ni fin) introducido por Aristóteles.

Las unidades de tiempo más corrientes, como las diferentes épocas del año, o el día y la noche, contribuyen a introducir en la cultura de nuestros antepasados la mentalidad cíclica asociada a tales fenómenos. Un ciclo sigue al otro en un proceso infinito, cada época no es sino una parte del todo. Pericles expresa así esta mentalidad: todas las cosas de este mundo están abocadas al declive.

Para esta mentalidad cíclica, repetitiva, sin ilusión ni creatividad, el tiempo humano es tan exacto como el del entorno, sin opción a variaciones deliberadas. Todo se considera condicionado por el destino.

Desde estos primeros momentos, la cultura del tiempo combina los elementos objetivo y subjetivo, así como la dimensión de eternidad, en un conjunto de ideas integradoras en las que se entremezclan los ciclos del entorno, las percepciones temporales de cada persona y la noción de que el tiempo se opone a eternidad: según Platón, el tiempo que pasa es la manifestación de una Presencia que no pasa.
Aceptar que el espacio y el tiempo forman una única realidad supone no sólo convertir a ambos en fenómenos físicos, sino también revisar la noción de simultaneidad. Hasta Newton se pensaba que existía un presente universal: dos acontecimientos pueden ocurrir al mismo tiempo en dos lugares diferentes.

Sin embargo, la Teoría de la Relatividad establece que no existe ningún momento que tenga validez universal: dos acontecimientos pueden ocurrir simultáneamente para un observador, pero otro observador que se mueva respecto al primero de ellos percibirá esos dos acontecimientos sucesivamente, no al mismo tiempo.

Es decir, aunque en la vida cotidiana, donde las distancias y las velocidades son demasiado pequeñas para apreciar la Relatividad, no ocurren estas cosas, sin embargo acontecimientos que tienen lugar en lugares muy alejados entre sí pueden estar en el pasado para un observador y en el futuro para otro. Bertrand Russel afirma al respecto que el orden-tiempo de los acontecimientos depende en parte del observador.

En consecuencia, el concepto de presente es una cuestión meramente personal y sólo tiene significado para el marco de referencia en el que se encuentra el observador, siendo esto así resulta insensato dividir ordenadamente el tiempo en pasado, presente y futuro.
La estructuración de los acontecimientos en pasado, presente y futuro no deja de ser una construcción mental sin ningún significado para las ciencias naturales, lo que explica la ilusión a la que se refería Einstein. El mundo no sucede, simplemente existe, dice el matemático Herman Weyl. La flecha del tiempo la ponemos nosotros. Somos los arqueros que permiten que el Universo tenga una historia con pasado, presente y futuro.
Toda la historia de los conceptos de la materia, el espacio y el tiempo es la de una especulación metafísica que dura varios cientos de años. Antes del uso del lenguaje, suponemos que nuestra especie, si bien percibe con exactitud el entorno, al mismo tiempo ostenta una forma de conciencia sin forma ni definición. Son los preludios de nuestra más elemental cultura.

El uso del lenguaje nos saca de nosotros mismos y enmarca nuestra experiencia dentro del mundo común de los objetos, de los actos y de las demás personas. El lenguaje es el que altera las circunstancias de la percepción, ordena los datos de la experiencia, los codifica y cimienta una específica concepción del mundo.

Es así como el homo sapiens construye su primer marco de referencia y supera el autismo inicial, ese estado de conciencia difusa que caracteriza, supuestamente, sus primeros momentos como especie.

Entendemos que es así como se introduce en nuestra cultura la noción del tiempo, si bien desde nuestros más remotos antepasados hasta nuestros días, la idea del tiempo ha evolucionado de manera significativa en esa historia especulativa.
Estas reflexiones nos señalan que el debate iniciado por Platón se prolonga todavía, que continuamos viviendo, compartiendo e inventando la historia del tiempo en una persistente especulación metáfisica. Sin embargo, al igual que ocurre con nuestras facultades superiores, seguimos sin saber exactamente lo que es el tiempo.
Uno de los mayores condicionantes de nuestra existencia, de nuestro conocimiento, de nuestra percepción y de nuestra cultura, es tambien uno de nuestros mayores misterios, la vida desborda a la inteligencia.
Parece decirnos que, ya seamos los arqueros de universo que ponemos la flecha del tiempo, como decia Einstein, o ya seamos parte de la corriente de irreversibilidad que cruza el universo, la vida nos desborda y conduce por senderos en los que el tiempo emerge mas como una cultura que evoluciona con nuestros conocimientos, como uno de los fundamentos metafisicos del mundo real.