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lunes, 15 de abril de 2013

LA MANIPULACIÓN DEL ESPECTACULO

La alienación del espectador en 

favor del objeto contemplado (que es 


el resultado de su propia actividad 


inconsciente) se expresa de este 


modo:


cuanto más contempla, menos vive;


cuanto más acepta reconocerse en 


las imágenes dominantes de la 


necesidad, menos comprende su 


propia existencia y su propio deseo.


 La exterioridad del espectáculo en 


relación con el hombre activo se hace manifiesta en el hecho de que sus propios gestos dejan de ser 


suyos, para convertirse en los gestos de otro que los representa para él. 


La razón de que el espectador no se encuentre en casa en ninguna parte, es que el espectáculo está 


en todas partes.

domingo, 3 de febrero de 2013

El cerebro funciona con la materia de los sueños

El cerebro funciona con la materia de los sueños

Nuevas investigaciones sobre la conciencia cuestionan el dualismo cuerpo-alma

 Y si todo fuera un sueño? La ciencia no puede garantizar que vivamos en una realidad científica. Hoy todo apunta a la imposibilidad de separar lo real de lo virtual Por otro lado, el cerebro interpreta como real la experiencia de lo que se siente: su función es interpretar y producir una alucinación que se vive como real. ¿Qué pasaría si toda la realidad fuera solo una ilusión? Por Manuel Béjar.

Déjame jugar. Dejémonos llevar por el impulso del juego. Juguemos como niños que se ilusionan evadiéndose de la realidad. Creemos nuestra propia realidad hasta comprometernos con las ilusiones que generamos y pronto quedaremos atrapados por un material de sueños que levanta fronteras entre la realidad y la ilusión. Siente la libertad de sobrevolar la existencia. Bienvenido al arte del juego. 
¿Es toda la realidad solo una ilusión? 

Dicen que soñar es producir imágenes a partir de una selección más o menos arbitraria de la información registrada en el cerebro. La realidad onírica es la ilusión generada con códigos cerebrales. El cerebro funciona con la materia de los sueños. Y lo hace bastante bien, pues los personajes oníricos perciben su propia conciencia. 


Durante el sueño uno cree que su conciencia está en su yo onírico. Es más, el yo onírico es consciente de las conciencias de otros personajes del sueño. Y los demás personajes son conscientes de la conciencia del sujeto que sueña. Luego son también sujetos conscientes que constituyen la realidad de la ilusión onírica. 


La materia de los sueños es información. El sueño es la manifestación psíquica de la información física contenida en el cerebro. El cerebro dispone de la información biofísica necesaria para procesar su propia información neurológica. 
Esta ontología posee la información para hacer un universo físico capaz de procesar por sí mismo las unidades de información psicobiofísicas que rigen el despliegue informativo que llamamos realidad. Lo que existe es una ontología metafísica con la información para generar la realidad física del universo. 

El conocimiento del universo es posible porque el universo es una ontología física con la información suficiente para hacer sujetos de conocimiento que interpreten la información del propio universo al que pertenecen. 
¿Es Dios una ilusión? ¿O es Dios un ilusionista? 

La moral. Es curioso que exista este término en el gran teatro del mundo. Parece un error. Podría pensarse que es una ilusión creada por ilusiones conscientes que se creen libres. La idea de libertad es generada por el universo y el hombre construye la moral que, por ejemplo, le impele a tomar postura ante la borrosidad metafísica de la existencia. 


Tanto la postura teísta de un Dios creador como la creencia en un puro mundo sin Dios son posturas verosímiles con la indistinguible verdad ontológica de la existencia. 


En la consideración existencial podemos optar por la idea de que Dios es parte de la ilusión universal. Dios sería una manifestación de la información contenida en el fondo ontológico de la realidad. Una nueva ilusión. En caso contrario, Dios es el creador del mundo desde su propia ontología. Eso sí, debe ser un ilusionista para mantenerse oculto tras el mundo de fenómenos. 


Antes de acabar. ¿Sabe el gran computador del mundo si acabará alguna vez de producir la ilusión del universo? ¿Se acabará el mundo? El universo debe decidir esta cuestión, pero sabemos que este problema es indecidible. Más le valdría no plantearselo, pero ya lo acaba de hacer. 


Entonces, ¿viviremos eternamente? No si el universo asume la hipercomputación. Esto es, la facultad de funcionar realmente en un modo no computable. Por ejemplo, si desde antes del principio su ontología ya incluía información generadora de procesos no computables. 


En un universo hipercomputacional tiene más sentido la existencia de la conciencia, la moral, la libertad y todos los fenómenos que no son computables. Las posibilidades se incrementan. De esta manera la libertad ya estaría determinada desde el principio, pero como información que crea una realidad abierta no computable. Esto es una explicación física de la libertad. Estamos condenados a ser libres. 


Ahora bien, la vida en libertad de un ser consciente es siempre limitada en su percepción de la realidad. Si el mito de la hipercomputación llegase a ser cierto Dios podría ser Dios creador del mundo, al tiempo que se protegería de su propia creación para hacer posible la libertad. Y el juego. Si no, ¿de qué le valdría al puro mundo la hipercomputación? Quizás sea razón suficiente el desplegar completamente todo su potencial informacional. 

TIEMPO DE MIEDO


Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

sábado, 29 de diciembre de 2012

CARENCIA ENSALZADA


Un antropólogo acudió a un anciano hopi para grabar algunas de las canciones. El hombre lo llevó al borde de un precipicio y cantó una canción. Mientras grababa, el antropólogo tomaba notas y luego le preguntó:

- ¿Qué dice esta canción?

El anciano contestó:

-Explica que las nubes atraviesan el desierto y consiguen descargar en nuestros huertos y jardines y crece la comida para nuestros hijos.

El hombre cantó otra canción y el antropólogo le preguntó:

-Y ésta, de qué trata?

Y el otro le dijo:

-Esta es sobre mi mujer, cuando va a la fuente sagrada para recoger agua y preparar la comida para nosotros, y para hacer medicinas, porque sin esta fuente sagrada no viviríamos mucho tiempo.

Así pasaron toda la tarde. Cada vez que el anciano cantaba una canción del antropólogo preguntaba "¿y esta de qué habla?». Y él se lo explicaba, es sobre esta cosa o esta otra, el río, la lluvia, el agua.

Al antropólogo se le ocurrió una nueva pregunta:

- ¿Sólo cantad sobre el agua?

Y el anciano explicó:

-Sí. Durante miles de años hemos aprendido a vivir aquí. Como es tan escasa, esta agua es tan importante para nuestras familias, para nuestra gente, para nuestras naciones, que la mayoría de nuestras canciones hablan de esta necesidad principal. Y, mirad, he podido escuchar muchas canciones de la música americana moderna. Parece que la mayoría de las canciones hablan del amor. ¿Por qué? ¿Es porque no tenéis mucho?

domingo, 23 de diciembre de 2012

¿Alguna vez te has planteado alguna de estas en tu vida?

Estas preguntas no tienen respuestas correctas o incorrectas.

Porque a veces hacer las preguntas correctas es la respuesta.

1. ¿Qué edad tendrías si no supieras cuántos años tienes?

2. ¿Qué es peor, fracasar o nunca haberlo intentado?

3. Si la vida es tan corta, ¿por qué hacemos tantas cosas que no nos gustan, y porqué nos gustan tantas cosas que no hacemos?

4. Cuando todo está dicho y hecho, ¿habrás dicho más de lo que has hecho?

5. ¿Cuál es la cosa que más te gustaría cambiar en el mundo?

6. Si la felicidad fuera la moneda nacional, ¿qué tipo de trabajo te haría rico?

7. ¿Estás haciendo en lo que tú crees, o te conformas con lo que estás haciendo?

8. Si el promedio de vida humana fuera de 40 años, ¿cómo vivirías tu vida de una manera diferente?

9. ¿En qué medida has controlado en realidad el curso de la vida que has tomado?

10. ¿Estás más preocupado por hacer las cosas bien, o hacer las cosas correctas?

11. Estás almorzando con tres personas a las que respetas y admiras. Todos empiezan a criticar a un íntimo amigo tuyo, sin saber que es tu amigo. La crítica es desagradable e injustificada. ¿Qué haces?

12. Si le pudieras ofrecer a un niño recién nacido sólo un consejo, ¿cuál sería?

13. ¿Infringirías la ley para salvar a un ser querido?

14. ¿Alguna vez has visto locura en la que más tarde viste creatividad?

15. ¿Qué es eso que sabes que haces diferente de las demás personas?

16. ¿Cómo es que las cosas que te hacen feliz a ti no hacen felices a todos?

17. ¿Cuál es esa cosa que no has hecho que realmente quieres hacer? ¿Qué te detiene?

18. ¿Estás aferrado a algo que tienes que dejar ir?

19. Si tuvieras que mudarte a un estado o país, además del que actualmente vives, ¿a dónde te moverías y por qué?

20. Presionas el botón del ascensor más de una vez? ¿De verdad crees que hace al ascensor ir más rápido?

21. ¿Prefieres ser un genio preocupado o un tonto alegre?

22. ¿Por qué eres tú, tú?

23. ¿Ha sido el tipo de amigo que quieres como amigo?

24. ¿Qué es peor, cuando un buen amigo se aleja, o perder el contacto con un buen amigo que vive a la derecha cerca de ti?

25. ¿De qué estás muy agradecido?

26. ¿Prefieres perder todos sus viejos recuerdos, o nunca ser capaz de hacer nuevos?

27. ¿Se puede conocer la verdad sin cuestionarla en primer lugar?

28. ¿Tu mayor temor se ha hecho realidad?

29. ¿Te acuerdas de ese momento hace 5 años cuando estabas muy molesto? ¿Realmente importa ahora?

30. ¿Cuál es tu recuerdo más feliz la infancia? ¿qué es lo que lo hace tan especial?

31. ¿En qué momento de tu pasado reciente te has sentido más apasionado y vivo?

32. ¿Si no es ahora, entonces cuándo?

33. ¿Si no lo has logrado aún, qué tienes que perder?

34. ¿Alguna vez has estado con alguien, no hablaron de nada, y te fuiste con la sensación de que acabaste de tener la mejor conversación que nunca habías tenido?

35. ¿Por qué las religiones que apoyan el amor han causado muchas guerras?

36. ¿Es posible saber, sin lugar a dudas, lo que es bueno y qué es malo?

37. ¿Si acabas de ganar un millón de dólares, dejarías tu trabajo?

38. ¿Preferirías tener menos trabajo que hacer, o más trabajo que hacer que realmente disfrutes?

39. ¿Sientes que has vivido este día cientos de veces antes?

40. ¿Cuándo fue la última vez que entraste en la oscuridad con sólo la suave luz de una idea en la que creías firmemente?

41. Si supieras que todo el mundo sabe que iba a morir mañana, ¿a quién visitarías hoy?

42. ¿Estarías dispuesto a reducir tu esperanza de vida por 10 años por llegar a ser extremadamente atractivo o famoso?

43. ¿Cuál es la diferencia entre estar vivo y estar viviendo de verdad?

44. ¿Cuándo es hora de dejar de calcular los riesgos y las recompensas, y simplemente seguir adelante y hacer lo que sabes es lo correcto?

45. Si aprendemos de nuestros errores, ¿por qué estamos siempre teniendo tanto miedo de cometerlos?

46. ¿Qué harías diferente si supieras que nadie te juzga?

47. ¿Cuándo fue la última vez que te percataste del sonido de tu propia respiración?

48. ¿Qué amas? ¿Alguna de tus acciones recientes expresó abiertamente este amor?

49. En 5 años a partir de ahora, ¿recordarás lo que hiciste ayer? ¿Qué pasa con el día antes de ese? ¿O el día antes de ese?

50. Las decisiones se están realizando en estos momentos. La pregunta es: ¿Las estás haciendo por ti mismo, o estás dejando que otros las hagan por tí?

miércoles, 23 de mayo de 2012

MADURACION

Cuando somos pequeños y empezamos a escribir, tenemos que hacerlo con lápiz, para borrar y rectificar. 
Poco a poco, cuando crecemos y tenemos más seguridad en nosotros, nos dejan hacerlo con bolígrafo, con tinta. 
Es más difícil reparar un error, claro, pero podemos hacerlo; es cuestión de seguir escribiendo, a pesar de algún tachón que nos veamos obligados a hacer. 
Pero continuamos. 
Seguir refugiados en la comodidad del lápiz porque nos permite borrar nuestros fallos lo hacen sólo los niños, los que tienen miedo a jugársela a plasmar sus decisiones en tinta. 
Pero llega un día en que debemos avanzar, crecer, madurar, en el que tenemos de empezar a creer en nosotros mismos. 
Ese es el momento de no tener miedo a la huella que nuestra vida nos deja.

* Primera cualidad:  
Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos DIOS, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

* Segunda cualidad:  
De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

* Tercera cualidad:
El lápiz siempre permite que usemos una goma, para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

* Cuarta cualidad:
Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior. 
* Quinta cualidad:
SIEMPRE deja una marca.

sábado, 5 de mayo de 2012

La normosis como paradigma social (neurosis)

La normosis se caracteriza por la falta de inversión en el potencial psíquico, ético y noético, representando un estado de estancamiento de la evolución consciente, propiamente humana…»Roberto Crema 

La «normosis», en palabras de Pierre Weil puede ser definida como «…el conjunto de normas, conceptos, valores, estereotipos, hábitos de pensar o de actuar, que son aprobados por consenso o por la mayoría de una determinada sociedad y que provocan sufrimiento, dolencia y muerte: algo patogénico y letal, ejecutado sin que sus autores y actores tengan conciencia de su naturaleza patológica.»

 Se trata de un tipo especial de neurosis cuya sociogénesis hay que situarla en aquellos principios, valores y normas que se nos ofrecen y presentan como completamente naturales y normales, pero que en realidad no lo son, ya que responden a una determinada cosmovisión y a un determinado modo de producción, como son los que sustentan el paradigma civilizatorio dominante mercantil y patriarcal, cuya expresión caracteriológica se concreta en el modo de tener y el modo de hacer.
 Normosis espiritualista.:
 La que promueve comportamientos de aislamiento, abstracción y separación de la realidad haciéndonos caer en el intimismo, el contemplacionismo o en el refugio interior olvidando que el desarrollo de la conciencia no es un asunto exclusivo del ser interno, sino del ser en relación con la naturaleza y con nuestros semejantes.
Las que estimulan una y mil formas comerciales de huida, evasión, bienestar psíquico rindiendo culto a gurús, sacerdotes religiosos o laicos o supuestas verdades que nos apartan del compromiso, la generosidad, la solidaridad y la compasión con y para los demás. 
Las que separan la conciencia del ser y/o la conciencia espiritual de la conciencia del vivir y el convivir, de la conciencia social y política, de la conciencia crítica y autocrítica. 
La que directa o indirectamente promueve la fragmentación del ser, la obediencia ciega, la sumisión, el culto irracional y la adoración a creencias y/o supuestas verdades reveladas incuestionables. La que impide el ecumenismo, la transreligiosidad y la percepción de que somos seres complejos antropobiocósmicos interligados y sutilmente conectados y partícipes de una realidad que nos transciende y sostiene. 
La que nos dificulta en suma desarrollar una espiritualidad integral de todas las dimensiones de nuestra condición humana, siendo al mismo tiempo coherente y auténtica. 

Sin embargo la «normosis», no sólo puede describirse como un comportamiento enajenado y/o psicopatológico que se nos presenta consensuado y normalizado socialmente. 

La normosis, es también un sufrimiento interno provocado por el miedo y el temor a llegar a ser nosotros mismos en cuanto que nos resulta mucho más protector, cómodo y seguro asumir los criterios y categorías generales que son aceptadas como normales por toda la sociedad. 
Es el miedo a ser realmente libres, del que ya nos hablara Erich Fromm en su «Miedo a la libertad», miedo que o bien nos lleva a subordinarnos a un pastor, a un maestro o a un líder y por tanto a ser esclavos, o bien miedo a aceptar el ejercicio de la responsabilidad y las consecuencias de nuestras decisiones, ante lo cual preferimos hacer lo que socialmente se considera como normal, lo cual nos conduce al sufrimiento y a la insatisfacción permanentes. 

Pero además la normosis aunque puede ser caracterizada como miedo al ejercicio de la propia libertad y a nuestra capacidad de autorrealizarnos y de llegar a ser nosotros mismos, incluye además otros tipos de miedo como son el miedo a ser rechazado o marginado por el grupo o por la sociedad, lo cual nos lleva nuevamente a un especial sufrimiento para lo cual abrazamos lo que en nuestro contexto es considerado como aceptable. 

De esta forma el individuo está continuamente moviéndose en un espacio psíquico caracterizado por el hastío y el tedio, pero también por la insatisfacción y la frustración de no ser lo suficientemente arriesgado y valiente para adoptar aquellas decisiones que lo conducen a ser lo que realmente quiere ser. 

La normosis es en definitiva una especie de círculo psicopatológico que se mueve, como indica Pierre Weil, en la dinámica triangular del apego, el miedo y el estrés. 

Apego como posesividad, dependencia, incapacidad para tomar decisiones libres, subordinación, pero también apego como necesidad de ser necesitado, como deseo de fagocitar y consumir o como parasitismo y sumisión a la autoridad externa que es la que alimenta el mayor o menor grado de autoestima que se posea. 
El apego entonces provoca miedo, ansiedad, inseguridad o preocupación ante el vacío provocado por la satisfacción del deseo o ante la posibilidad de perder el objeto del mismo, ya se trate de una persona o de una cosa, de una idea o de una creencia. 
Y acto seguido aparece el sufrimiento psíquico que se presenta en forma de posesividad, exclusividad, ambición, ira, celos, resentimientos, envidias, vanidad, reproches, venganza y las variadas formas de pensamiento negativo, de conductas bipolares o sencillamente de depresión, angustia, ansiedad y estrés, que van acompañadas de tensiones musculares, dolencias corporales y enfermedades físicas de diverso tipo ya sean cardiovasculares o de cualquier otra índole. 

Se trata en definitiva, como nos dice Pierre Weil de «…un terrible círculo vicioso, un drama inconsciente por el que permanecemos sumergidos en el pantano de la compulsión-repetición que comienza en el individuo, en cada uno de nosotros, porque nos percibimos separados unos de otros y del principio del universo. Ese ser humano desajustado crea una sociedad también desajustada en el plano de la cultura porque reprime los valores fundamentales, desarrollando otras normosis específicas (…) y esta sociedad desajustada modela y refuerza el desajuste individual…».


Extracto de texto de:


Juan Miguel Batalloso Navas.