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martes, 26 de octubre de 2010

¿ EVOLUCIONANDO ?


La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios mas altos y temperamentos mas reducidos, carreteras mas anchas y puntos de vista mas estrechos. Gastamos mas pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas mas grandes y familias mas chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos mas grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, mas expertos pero mas problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reimos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos mas pero aprendemos menos. Planeamos mas pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor informacion y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero mas divorcios, casas mas lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tu puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aqui siempre.

Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.

Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus mas preciadas ideas.

Y siempre recuerda:

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

Una carta de George Carlin

martes, 17 de agosto de 2010

Homenaje a Rene Levi


Rene Levi, ha sido un personaje carismático, lleno de fuerza que desbordaba alegría y humor, sabiendo como transmitirla, desde una sencillez y una profundidad que contagiaba.
Impulsor de la macrobiotica, siendo discípulo directo de Georges Ohsawa, el cual introdujo dicha disciplina alimentaria originaria del Japón y procedente de los monjes zen, los cuales crearon una forma de alimentación que estuviera de acorde a su forma de vida.
Siempre Rene estuvo entregado a los demás, sanando aquellos que la medicina tradicional consideraba como desahuciados, incluso y era su mayor orgullo a sus propios padres, que después de que sus hermanos hubieran hecho todo lo posible por ellos con los médicos, los trajo a Cocina y Salud sanàndolos.
Los libros transmiten un conocimiento, pero entender la macrobiotica necesita espíritu sin eso resulta incomprensible, y Rene era todo espíritu macrobiotico, amaba lo que hacia y lo que hacia lo amaba a él, ponía su alma en lo que hacia dándole ese toque Francés de alta cocina macrobiotica.
Transmitía el equilibrio interior, suprimiendo el conflicto de los elementos y armonizándolos para aportar los nutrientes de forma que fueran digeribles en la forma mas eficaz.
Normalmente comemos por los juicios valorativos del sabor, que esta manipulado por el ego, el cual solo tiene dos principios que mantiene en todo lo que hace, desequilibrio y adicción, nos lleva de un extremo al otro, pues solo en el desequilibrio se engrandece y persiste.
Rene diseñaba una alimentación que después de comer no tenia pesadez y saciaba el hambre,nutriendo las células y fortaleciéndolas, creando un equilibrio en las mismas las cuales sanaban y como resultado de esa acción el cuerpo se recuperaba sin importar que tipo de enfermedad estuviera padeciendo, pues no paliaba los efectos sino que corregía las causas.
Han sido miles los que pasaron por allí, sanando enfermedades llamadas incurables,desde lo mas sencillo como es una alimentación equilibrada.
Nos devolviste el poder de la decisión, la enfermedad era algo aleatorio, que podía ocurrir sin mas, contigo aprendimos que toda enfermedad es producida por un desequilibrio y que sabíamos las causas que generaban ese desequilibrio, por lo tanto podíamos decidir enfermar o no enfermar, tan solo era aceptar nuestra responsabilidad en esa decisión, no había otros a quien culpar, nos hiciste responsables de nuestros actos.
Un gran maestro se ha marchado, en la comunicación, en la sanación y en la nobleza de espíritu, a sus 83 años se le encontré en el mercado justo la semana antes de fallecer, comprando y cargando solo su furgoneta con cajas de los mejores,productos que el sabia reconocer para su centro, desbordando alegría y derrochando energía, el día que falleció estuvo cocinando y dando clase por la noche su corazón se detuvo, pero en nuestros corazones dejo ese coraje de aquellos que marchan con la verdad por un camino de sinceridad y esperanza contagiosa.
GRACIAS RENE, por lo que has compartido de ti mismo, GRACIAS por esa entrega desinteresada, GRACIAS por mostrar que en lo mas sencillo esta lo mas verdadero.
Pusiste tu corazón en todo lo que hacías, por eso todos los que tuvimos la suerte de conocerte te llevamos en el nuestro con amor.

jueves, 10 de junio de 2010

¿QUE HACER PARA SER FELIZ ?


Absolutamente nada.
La felicidad es un hecho interior, nace de un comportamiento propicio.
No necesita acciones particulares, sino más bien la simple conciencia.
No hay que «hacer» nada especial para ser feliz, en todo caso es aconsejable «no hacer», lo que no significa renunciar a la acción, sino sobre todo observar y entender las fuerzas que entran en juego en las actuaciones de los humanos.
Si llegamos a entender cómo va el juego-y no podemos dejar de entenderlo, porque el mundo es uno para todos-, la acción oportuna se producirá sola, espontáneamente, y tendrá la fuerza que nace de la inteligencia de las cosas.
Como la madre que no necesita censurar el niño que llora, porque ha entendido el motivo de su llanto, el adulto que ha abierto los ojos no necesitará conquistar el mundo o protegerse, sino que sabrá contribuir, cultivando sus capacidades.

Buena parte de las inquietudes que hacen la vida difícil originan el interior de nosotros mismos, se trata de afrontarlas y entender el motivo.
También todo lo que pasa en la vida de relación se refleja dentro de nosotros mismos y se convierte en parte de nuestro interior: si estamos insatisfechos quizás habrá que cambiar algo del mundo (y en este caso nuestra intención tendrá que hacer valer frente a muchas otras intenciones), pero a veces bastará con cambiar algo dentro de nosotros (y aquí nuestra libertad de acción es virtualmente ilimitada, si somos capaces de dialogar con nosotros mismos).

«Todas las adversidad huyen de quien mantiene el sol en el corazón», dice un antiguo proverbio chino.
Nuestro poder de actuar sobre el mundo es por fuerza limitado: somos individuos y no es en modo oportuno que un individuo adquiera gran poder sobre los demás y sobre la propia naturaleza.
En cambio, nuestra libertad interior no conoce otros límites que no sean impuestos por nosotros, o los que aceptamos que se nos impongan.
También esta libertad es una fuente muy poderosa: puede transformar el individuo, permitirle desarrollar todas sus capacidades y permitirle vivir am absoluta plenitud cada instante de su existencia. Cuando los individuos cambian, a medida que maduran, el mundo también cambia, ya que es hecho de individuos.

Una larga serie de transformaciones interiores y de momentos sucesivos de comprensión pueden llevar a una vida plena y feliz.
Es importante entender que fuera de nosotros mismos no hay obstáculos insuperables. «En este cuerpo de ocho palmos de altura», enseñaba Buda, «está el mundo recluido, la resolución del mundo y el camino que lleva a la resolución del mundo».
También es importante entender que de la vida, los demás, nos puede llegar ayuda de muchas maneras, si lo sabemos ver y entender.
La felicidad se puede comunicar, como ocurre entre niños y adultos o cuando uno se enamora.

Que nadie se desanime.
Los puntos de vista son infinitos, y en muchas circunstancias es suficiente con modificar ligeramente el propio para resolver algunas dificultades.
Mirando con unos ojos un poco diferentes, a menudo se puede captar algo importante que se nos había escapado.
Siempre se puede volver a intentar, mientras se es vivo.

Como decía Heráclito, el sol es nuevo cada día.

domingo, 6 de junio de 2010

RELIGION Y RELIGIOSIDAD


Es importante distinguir entre religión (organizada) y religiosidad, tanto si ésta es espontánea como si va encaminada a la formación de santos, videntes, profetas o divinidades.
El sentimiento que todo es sagrado, que una inteligencia única anima todo lo que existe, que por la vida corre un canto, una celebración universal, es también muy difundido fuera de los límites de las religiones y alimenta experiencias ajenas a cualquier estructura eclesiástica .
Hay personas profundamente religiosas que afirman que se comunican con Dios, pero eso también le pasa a quien no es devoto de una iglesia.
Las religiones organizadas, con sus indiscutibles postulados de fe, ponen a menudo grandes impedimentos en el camino del conocimiento, en el camino de quien se dedica a una búsqueda espiritual.El gran problema es que normalmente cada religión pretende ser la única que tiene la verdad suprema y combate sin tregua descreídos y infieles, renegando si es necesario de todos sus principios más sagrados.
Esto es más comprensible cuando se trata de cultos que alaban diferentes divinidades, ya que podemos creer que compiten entre sí.
Pero es sorprendente que se dé el caso en religiones reveladas por un mismo Dios. Judíos, cristianos y musulmanes («los pueblos del Libro», es decir la Biblia, como los llama el Corán) han luchado entre ellos han perseguido recíprocamente y con ferocidad extrema a lo largo de los tiempos.
El Corán describe con fuerza esta rivalidad en la que vincula los musulmanes de la misma manera que sus predecesores. Los judíos dicen: «Los cristianos se equivocan», y los cristianos dicen: «Los judíos se equivocan», y sin embargo ambos leen el Libro. [...] Dicen: «Hágase judíos, o bien, crea cristianos y descubra el camino correcto." Vosotros responda: «No. Nosotros seguimos el camino de Abraham el justo, que no era idólatra. "[...] Si llegasen a creer como vosotros, encontrarían el camino correcto, mientras que si se apartan, se separarán. [...] Dios lo siente todo y lo sabe todo. Un solo Dios para muchas religiones, que ni siquiera aceptan recíprocamente. ¿Qué conclusión se puede sacar? Que hay alguien que enreda? Es difícil de decir. Por mucho que la voluntad divina sea inescrutable, no es fácil imaginar un Dios que enfrenta entre sí las únicas personas que le prestan atención

jueves, 3 de junio de 2010

MATERIA OSCURA - MATERIA MISTERIOSA


Es curioso, pero es así: los hombres quedamos satisfechos cuando nos explican una cosa que no entendemos en términos que todavía entendemos menos; cuando nos «aclaran» un concepto con una terminología o locución que todavía nos resulta más enigmática y complicada.

—¿Que no entiende cómo va el mundo, usted? ¿Pero no ve que se trata de un proceso estocástico de entropía difusa?

—¡Ah! Debe ser eso.

No, no es ninguna broma. Véase si no cómo explican las revistas y los periódicos el descubrimiento sobre el origen y la composición del Universo realizado gracias al telescopio de Wilkinson: «Sólo el 4% del Universo está formado por materia ordinaria, como la de los astros y los seres vivos. El resto se divide en un 23% de una materia oscura que los científicos no han conseguido desenmascarar y un 73% de materia misteriosa que saben que existe pero que no saben qué es. Ésta es la composición que explica el origen y el destino del Universo». O sea, que todo queda claro si entendemos este mundo como la suma de una materia oscura que no vemos, más una materia misteriosa que desconocemos. ¡Válgame Dios!

Fórmulas matemáticas, latinajos, materias «oscuras» o «misteriosas», términos abstrusos y crípticos —ergonomía, semántica, estereometría— que no sirven tanto para explicar los fenómenos como para neutralizar su efecto inquietante; para eliminar la angustia que nos produce cualquier cosa que no esté controlada, cualquier fenómeno no socializado por el verbo. Y es así como nos quedamos satisfechos: sustituyendo una realidad que no entendemos por una palabra que entendemos menos aún, pero que la saca del dominio inquietante de lo sin nombre, transformando lo que es extraordinario en ordinario: elmisterium tremendum en duendecillo doméstico —o académico—. Ya Aristófanes se reía de esos filósofos que pretendían sustituir a Dios por «estos átomos y remolinos tan misteriosos e inexplicables como Dios mismo».

Pero las necesidades de nuestro curioso metabolismo intelectual no se detienen aquí. También lo que conocemos —y esto es todavía más sorprendente—, también eso tendemos a explicarlo mediante un misterio o una quimera. Un reflejo incontenible nos impulsa a definir lo que está claro en términos de lo que está oscuro; a darnos por satisfechos sólo cuando podemos asignar a lo que conocemos un término o un concepto que no entendemos ni podremos entender nunca: Dios, el Inconsciente, el Destino, el Espíritu...

Ahora bien, esta persistencia en explicar los procesos evidentes mediante sustancias ocultas no puede ser un fenómeno casual, una vocación gratuita de nuestra mente. Debemos preguntarnos, pues, cuál es el beneficio o la satisfacción que nos procuran. Y yo creo que gracias a ello conseguimos hacernos un marco o zócalo para instalar el parpadeo frágil y débil de las evidencias sensibles. Es sobre este zócalo que podemos construir la ilusión de un saber que ya no bascula, vago y tambaleante, en la misma cresta de los acontecimientos, sino que se asienta sobre su presunta comprensión...

No es agradable ser consciente de que lo último que podremos llegar a saber será siempre lo penúltimo; que cada nuevo saber es la puerta que da acceso a un nuevo misterio. Es por eso que agradecemos tanto cualquier simplificación que parezca ofrecernos una visión más reducida y acabada de las cosas, aunque sea una palabra o adjetivo que no acabemos de entender. Y de aquí también nuestra afición por lo que es simple y abarcable, incluso en nuestra apreciación del arte. ¿O es que no nos sentimos agradecidos a los autores que nos permiten colonizar un territorio azaroso de nuestra experiencia, que a partir de ellos ya podremos denominar «wagneriano», «impresionista» o «kafkiano»? No sabremos quizás lo que esas cosas significan —pero al menos tenemos para ellas un nombre donde agarrarnos—.

viernes, 28 de mayo de 2010

Redes 60: La ciencia de la compasión

Redes 60: La ciencia de la compasión

LA VISION - LA LLAMA


Todo es revelación, todo lo sería de ser acogido en estado na
ciente.
La visión que llega desde afuera rompiendo la oscuridad del se
ntido, la vista que se abre, y que sólo se abre verdaderamente si bajo ella y con ella se abre al par la visión.
Cuando el sentido único del ser se despierta en libertad, según su propia ley, sin la opresiva presencia de la intención, desinteresadamente, sin otra finalidad que la fidelidad a su propio ser, en la vida que se abre.
Se enciende así, cuando en libertad la realidad visible se presenta en quien la mira, la visión como una llama.
Una llama que funde el sentido hasta ese instante ciego con su correspondiente ver, y con la realidad misma que no le ofrece resistencia alguna.
Pues que no llega como una extraña que hay que asimilar, ni como una esclava que hay que liberar, ni con imperio de poseer.
Y no se aparece entonces como realidad ni como irrealidad. Simplemente se da el encenderse de la visstensible, cuando ya se lo conoce, en toda aparición de belleza
ión, la belleza.
La llama que purifica al par la realidad corpórea y la visión corporal también, iluminando, vivificando, alzando sin ocupar por eso todo el horizonte disponible del que mira.
La llama que es la belleza misma, pura por sí misma.
La belleza que es vida y visión, la vida de la visión.
Y, mientras, dura la llama, la visión de lo viviente, de lo que se enciende por sí mismo. Y luego, por sí mismo también, se apaga y se extingue, dejando en el aire y en la mente su geometría visible. Y cuando no es así, queda la huella del número acordado, y la ceniza que de algún modo el que así ha visto recoge y guarda.
Y un vacío no disponible para otro género de visión y que reaparecerá, haciéndose o
.