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El núcleo de la vida surge de la luz, no nos referimos a la luz que ilumina los objetos, es conciencia pura, la llamamos luz por su alta vibración, pero se asemeja mas al agua por su densidad, agua viva, luz de vida.
En su estado natural crea la realidad al asociarse con estructuras que contengan algún orden, utiliza la memoria pero no genera recuerdos, sin recuerdos no hay pasado, sin pasado no hay futuro, presente continuo atemporal y eterno ya que al carecer de identidad no esta sujeta a transformaciones ni cambios.
Cuando el núcleo esencial adopta una identidad, un YO procede a interactuar con el entorno, genera experiencias de cambio, lo cual requiere de procesos generando el tiempo y el espacio.
El núcleo se ve invadido por una estructura densa que lo envuelve y emite una fuerte radiación vibratoria muy intensa que resulta extremadamente desagradable.
Esa sensación interna, nos impide acceder a nuestro centro interior, nos crea un malestar continuo que incesantemente intentamos calmar con elementos externos,bien sensaciones, emociones,o acciones, pero la sensación aparece de nuevo generandonos una irritación que debemos calmar continuamente y nos impide estar en paz.
Para calmarla surgen los deseos y rechazos sobre lo que observamos, ya que nos impulsa continuamente y de forma compulsiva a poseer.
Cuando se alcanza la paz interior o silencio interno esa irritación cesa, el impulso inquieto de movimiento cesa, el dialogo interno cesa, de forma súbita sentimos una profunda sensación de calma y paz que no guarda relación con el entorno, ni con lo que parece suceder exteriormente, sea lo que sea lo que ocurra no puede alterar esa calma.
No somos conscientes de esa irritación ya que crecemos con ella y parece ser el estado natural de lo que somos.
Pero al detenerse se abre el acceso al núcleo interior, fluyendo una sensación de liberación como jamas antes habías sentido, una paz que supera todo razonar.
Es necesario conocer de forma intelectual las cosas para realizarlas posteriormente, de no realizarlas se queda en mero conocimiento almacenado.
Aunque muchos afirmen ser portadores de la verdad, podremos creer en ellos o no, dependiendo de la confianza que nos inspira dicha persona, pero siempre seguirá siendo la verdad de otro, algo que podemos creer o no.
La verdad tiene que ser experimentada por el que la busca, la respuesta, es siempre una experiencia de la verdad, y así sera nuestra.
Muchos hablan de lo ilusorio de lo real, pero como poder experimentarlo, para comprenderlo de forma que se integre como una experiencia vívida.
En el budismo, existe una técnica en el que se utiliza los mándalas, realizando una visualización del dibujo de forma tridimensional, evidentemente es una labor muy persistente y que requiere gran concentración en la meditación.
Cuando ello se logra se pone de manifiesto la capacidad de la mente de construir imágenes, llegando al punto de tener movilidad en el interior de las imágenes y poder pasearse por ellas y observarlas desde varios ángulos.
Lo sorprendente es que enseguida se reconoce una extraña familiaridad entre las imágenes que observamos, que tenemos conciencia de ser nuestra creación y las que antes creíamos que formaban un mundo externo a nosotros, con el que no teníamos nada que ver.
La mente no puede diferenciar unas de otras, y así llega la comprensión de que toda imagen es una creación de la mente.
Quizás no hemos encontrado la verdad, pero experimentamos que lo que creíamos que era la realidad no es tan real como parece.
Eso nos permite desbloquear la mente y dirigirla en otra nueva dirección al haber comprendido los engaños de la percepción.
Desde niños observamos las cosas que nos rodean, con aquellas que nos llaman la atención se nos graban de forma profunda en la memoria, y así iniciamos un aprendizaje de forma natural.
Cuando mas mayores estudiamos, aparte de la atención requerimos la concentración necesaria para poder aprender materias, las cuales aunque en esos momentos no nos llamen particularmente la atención, sabemos que nos pueden ser necesarias en un futuro.
Atención y Concentración son elementos necesarios para el aprendizaje.
Pero¿se puede aprender la atención y la concentración?, ¿o es algo innato que no se puede modificar?
Lo opuesto a la atención es la distracción.
Lo opuesto a la concentración es la dispersión.
Durante un periodo de diez días de meditación Vipassana se realiza una potenciaciòn de los mecanismos del aprendizaje, se aprende a aprender.
Tenemos problemas de aprendizaje en un sentido muy literal. Ciertas áreas de las facultades para aprender están tan deterioradas, que sólo podemos progresar bajo una dirección clara, precisa y constante, suministrada por un desarrollo que pueda trascender nuestros limitados recursos.
Con el fin de evitar la distracción durante esos días se limitan aquellos factores que lo facilitan, ningún elemento como móviles, músicas, libros, ningún tipo de información ni tan siquiera el dialogo se utiliza, total silencio.
La única forma de aumentar la capacidad de la atención, es prestando atención de forma continuada y constante a algo, y que algo mas natural que la sensación que produce la observación de la respiración al entrar por la nariz.
En ausencia de distracciones la natural atención se concentra en la sensación que se siente al respirar.
Durante diez días, a razón de doce horas diarias de meditación, la atención se desarrolla a niveles insospechados.
Este hecho modifica la forma en que todo aprendizaje se desarrolla, no lo que se aprende, sino la forma en que ello se realiza.
Esto permite que la atención se concentre sobre la propia mente que la utiliza, llevándote a aspectos de la mente que antes eran desconocidos para el propio usuario, dándote la llave para abrir un puente entre consciente y subconsciente y así por fin desvelar su contenido.
Memorias de otra conciencia.-
Existía en el vacío, no era alguien, si no mas bien la total carencia absoluta de información de ningún tipo, hacía que mi mente permaneciese en un vacío absoluto... sin cuerpo... sin imágenes... sin ideas ni conceptos... e ignorando que eso existía..." SOLO ERA".
Del vacío surgió un plano cuadrado, que flotaba y oscilaba en la negrura de la nada. Distintos cuadros componían su estructura semejantes a un tablero de ajedrez, se aproximaba... cada vez era mayor, sentí una fuerte atracción, como una fuerza que me absorbía e intentaba tragarme. Buscaba desesperadamente evitarlo, sin lograrlo, parecía que llevase atada una cinta elástica que me impedía escapar, hasta que finalmente me absorbió.
Silencio, inconsciencia, la nada...
Unas voces sonaban con total nitidez, decían: Esta muerto... otros sonidos... llantos... es solo un niño.
No sabía que era lo que estaba sucediendo, ni tan siquiera que algo podía suceder. Una tremenda paz y sensación de alegría me llenaba, era feliz, sin saber que la felicidad existía, no había lugar, ni espacio... solo voces.
Silencio, inconsciencia, la nada...
Sensaciones aparecieron de repente, desde el vacío absoluto de información , en la que mi mente se hallaba. Surgió una relación de continuidad que se expandía en dos direcciones opuestas, aquello que hoy reconozco como el tiempo, por un lado el avance continuado hacia adelante, que es la forma habitual.
Por otro lado el tiempo inverso, que se generaba desde el momento presente, hacia atrás, generando un cumulo de recuerdos que se acumulaban en forma directamente opuesta a como habían sucedido.
Era como ver la película de mi vida, desde el final hasta el nacimiento.
Así como el tiempo normal sucede a una velocidad que nos es comprensible, nos permite tomar decisiones y experimentarlo como algo presente que esta sucediendo.
El tiempo inverso sucede a gran velocidad, sin intervención ni conciencia de qué está sucediendo, es como un remolino de recuerdos acumulativos, creando una masa de energía densa y pesada, pareciendo arrastrarte hasta el fondo, dejándote incapaz de sentir y SER la liviandad que sentía hasta ese momento.
Silencio, inconsciencia, la nada...
Estaba en una cama, me sentía pesado, sentía dolor, y un peso me impedía levantarme. Sentí un YO, que identificaba con mi cuerpo de niño. Profundo aturdimiento y confusión, era una sensación extraña y nueva a la que debería acostumbrarme... aunque me costara.
¿Estuve muerto y retorné? o ¿Entré en una realidad y se me insertaron recuerdos, para generar una masa densa que me retuviera allí? ¿como saberlo?.
Esa duda me acompañará toda la vida, y será el impulso de una búsqueda que no cesa.
Cuando observo las pirámides siempre me viene a la conciencia el doble significado según el sistema de pensamiento que se utilice:
La fabricación, un grupo de seres humanos deciden construir algo, se lo plantean y de acuerdo a los elementos que los rodean localizan una ubicación allí consiguen piedras que deben tallar y trasladar así como agrupar de una forma determinada para que se forme la figura que desean construir, empiezan por la base y suben hasta alcanzar el vértice de la pirámide que es la conclusión lógica en la terminación de la construcción.
La creación, no existe nada previo por lo cual es necesario la voluntad de realización, todo surge en un punto o vértice desde el cual se desciende hasta la base, la base debe sustentarse por lo cual es necesario crear un mundo que lo contenga, asimismo ese mundo deberá tener los elementos necesarios para que se adecue a lo construido, ademas deberá crearse un universo el cual mantenga el mundo en una posición estable y finalmente crear una posición dentro de lo creado desde la que poder observar, para lo cual sera necesario una estructura que sea capaz de mantener dicha consciencia en una posición fija y estable algo como un cuerpo.
Humano-Divino, sistemas de pensamiento inversos que operan de forma antagónica pero que tienen un punto en común, el vértice aquel, que donde uno acaba el otro empieza.
LA VIDA Y LA MUERTE.- Nosotros creemos estar vivos, cuando en realidad SOMOS LA VIDA.
La Vida es atemporal y por lo tanto eterna, ya que si el tiempo no existe no puede haber principios ni finales.
Pero la manifestación de la vida puede expresarse de muchas formas, una de ellas es en forma de muerte.
Ello plantea un grave conflicto ya que supone una paradoja ya que al adoptar el punto de vista de lo finito genera unos conceptos espacio temporales para poder manifestarlo, debe crear algo ilusorio donde lo que ES se transforma en lo que no ES.
Una vida muriente es por definición algo absurdo y carente de sentido.
Tan solo una experiencia que la VIDA desarrolla y que se inicia con el nacimiento y finaliza en la muerte, generando un ciclo sin fin de paradojas de nacimientos y muertes, la cual al no ser real es imposible que ocurra, lo cual nos devuelve al principio iniciador de la experiencia que al no ser suprimida como concepto existencial retorna a manifestarse.
Solo cuando se pone de manifiesto lo absurdo de la utilización de dicho concepto, liberando la mente a través de la perdida de la ignorancia de lo que dicho concepto suponía cesa de tener efectos.
La alienación del espectador en
favor del objeto contemplado (que es
el resultado de su propia actividad
inconsciente) se expresa de este
modo:
cuanto más contempla, menos vive;
cuanto más acepta reconocerse en
las imágenes dominantes de la
necesidad, menos comprende su
propia existencia y su propio deseo.
La exterioridad del espectáculo en
relación con el hombre activo se hace manifiesta en el hecho de que sus propios gestos dejan de ser
suyos, para convertirse en los gestos de otro que los representa para él.
La razón de que el espectador no se encuentre en casa en ninguna parte, es que el espectáculo está
en todas partes.